Cookies con trocitos de chocolate y paisajes de Galicia

viernes, 9 de agosto de 2013


Hola,

Mirad qué paisajes...   

(Esta foto pertenece a la web de Esgalicia.  Playa de Figueiras, Cariño, La Coruña.)


(Esta foto pertenece a la web de Turgalicia.  Playa de Figueiras, Cariño, La Coruña.)

Aunque no lo parezca porque nuestros hornos siguen trabajando, estamos de vacaciones.  Lo bueno de pasar unos días fuera de casa con la familia son los buenos ratos que pasamos acompañados de gente de la que no podemos disfrutar todo lo que nos gustaría durante el resto del año.  Y lo malo, que estando fuera de casa, hornear algo se convierte en una odisea porque como bien sabéis, cada horno es un mundo.

Cuando decidimos ir a pasar el día a casa de mis tíos, en una pequeña casita en la playa de Figueiras, en Cariño (La Coruña) y me dijeron que seríamos 18 personas entre niños y pequeños, estuve dándole vueltas a lo que podía llevar para la merienda, que cundiese mucho y que no necesitase de material "específico" como boquillas o mangas, ya que, como podéis imaginar, no las traía conmigo.  Y me acordé de las Cookies de toda la vida, las de trocitos de chocolate, que además de ser deliciosas, no requieren demasiado lío, ni siquiera una batidora de varillas.





COOKIES

Ingredientes:

125 g de mantequilla
100 g de azúcar moreno
100 g de azúcar blanco
1 huevo
1 cucharadita de vainilla
1 cucharadita de sal
1 cucharadita levadura tipo Royal
300 g aproximadamente de harina normal de repostería
Pepitas de chocolate (aproximadamente 150 g)
Frutos secos (opcionales)

Ponemos el horno a calentar a 180 grados aproximadamente, sin aire.  O 160-170 grados si queréis usar el aire.
En un bol grande, ponemos los dos tipos de azúcar, la sal y la mantequilla a temperatura ambiente e integramos bien, utilizando la varilla.  
Una vez cremoso, añadimos la vainilla y el huevo y volvemos a integrar.  
Añadimos entonces la harina y la levadura juntas, sin necesidad de tamizar, y obtenemos una masa que no debería pegarse a las manos demasiado.  Si veis que se os pega, añadid un poco más de harina.  Ya sabéis que la cantidad de harina en las masas no es siempre la misma, sino que factores como la humedad o la temperatura pueden hacer que necesitemos un poco más o un poco menos.  Lo importante, que no se pegue a las manos.  
En último lugar, ponemos los trocitos de chocolate y los frutos secos si es que queremos añadirlos.
Y metemos la masa en la nevera para que coja un poco de cuerpo.  Como mínimo una horita u horita y media.  La diferencia entre meter la masa en la nevera y no hacerlo es muy simple.  Si queréis galletas planas, no enfriéis la masa, de manera que al entrar en el horno se derretirá antes y se expandirá más.  Si, por el contrario, queréis galletas más redonditas, debéis dejar que enfríe un poco para que al entrar en el horno la masa tarde más en derretirse y crezca hacia arriba.
Con la ayuda de dos cucharas de postre, hacemos bolitas de un tamaño homogéneo y las ponemos encima de un papel de horno en la bandeja del horno, dejando separación entre ellas porque crecen un poquito.  Con un dedo, las aplastamos por arriba, para que no sean todas iguales.

Horneamos aproximadamente 15 minutos, o hasta que los bordes empiecen a dorarse.  Cuando salen del horno están blanditas pero endurecen después, así que no os preocupéis si al sacarlas parece que no estén hechas.  Deben estar doradas por debajo, pero no quemadas.

Estas galletas son un valor seguro, y se pueden hacer múltiples variantes, como podría ser sustituir parte de la harina por cacao puro en polvo, y obtener unas galletas estupendas de chocolate doble, o incluso triple si parte de las pepitas las ponemos de chocolate blanco o con leche...

Espero que os gusten y que las probéis con todas las variaciones posibles y nos contéis qué tal os ha ido.

Muchos besos,

Paula y Fuen.

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